Los pies soportan nuestro peso y nos acompañan durante todo el día, pero muchas veces solo les prestamos atención cuando aparece una molestia. El cuidado diario no tiene que ser complicado: la constancia y la observación son lo más importante.
Lávelos y séquelos correctamente
Utilice agua y un jabón suave. Después, seque con cuidado toda la superficie, especialmente entre los dedos, donde la humedad puede permanecer sin que la notemos.
Hidrate la piel, no el espacio entre los dedos
Una crema apropiada puede ayudar a mantener la piel flexible y disminuir la resequedad. Evite aplicar exceso de producto entre los dedos, ya que esa zona debe mantenerse seca.
Revise sus pies con frecuencia
Observe si existen cambios de color, grietas, heridas, ampollas, inflamación o alteraciones en las uñas. Las personas con diabetes, problemas de circulación o disminución de la sensibilidad deben prestar especial atención y seguir las indicaciones de su equipo de salud.
Use calzado adecuado
El calzado debe brindar espacio a los dedos, apoyo y comodidad. Revise su interior antes de usarlo y cambie las medias diariamente. Una molestia repetida no debe normalizarse.
