La diabetes puede afectar la sensibilidad y la circulación de los pies. Esto significa que una rozadura, ampolla o pequeña herida podría pasar inadvertida y requerir atención antes de volverse un problema mayor.

Revise ambos pies diariamente

Observe la planta, los talones, los costados y el espacio entre los dedos. Puede utilizar un espejo o pedir ayuda si le cuesta ver alguna zona. Busque cortes, ampollas, grietas, cambios de temperatura o color e inflamación.

No camine descalzo

Use calzado cómodo, cerrado y en buen estado. Antes de colocarlo, revise que no haya piedras, costuras levantadas u objetos en su interior. Las medias deben estar limpias y no comprimir.

No trate lesiones por cuenta propia

No corte callos ni utilice ácidos o remedios caseros. Una herida, ampolla, uña encarnada o zona roja debe ser valorada oportunamente por el profesional correspondiente.

Informe su condición al solicitar la cita

Comunicar que vive con diabetes permite orientar la atención y tomar las precauciones necesarias. El control médico y metabólico continúa siendo parte fundamental del cuidado integral.

Información importante: este contenido es educativo y no sustituye una valoración médica o podológica. Ante dolor intenso, herida, sangrado, secreción, fiebre o cambios importantes, busque atención profesional.
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