Las uñas amarillentas, engrosadas o quebradizas suelen asociarse inmediatamente con hongos. Sin embargo, los golpes, la presión del calzado, ciertas enfermedades y otros cambios de la uña pueden producir una apariencia similar.
¿Por qué es importante valorar?
Usar productos sin conocer la causa puede retrasar la atención apropiada. Una valoración profesional permite revisar la uña, la piel cercana y los antecedentes; cuando corresponde, puede recomendarse una toma de muestra.
Cuidados que sí ayudan
Mantenga los pies limpios y secos, cambie las medias diariamente, alterne el calzado y no comparta limas, cortaúñas ni zapatos. Evite cubrir continuamente una uña alterada con esmalte mientras se investiga la causa.
El tratamiento requiere constancia
Las uñas crecen lentamente. Por eso, cualquier tratamiento indicado necesita seguimiento y tiempo. Las promesas de resultados instantáneos suelen ser una mala señal.
