Cuando visitar al Podólogo

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Los motivos de consulta más frecuentes

 

Las infecciones por hongos de uñas de los dedos de los pies (onicomicosis).  Su tratamiento y curación permanente es generalmente bastante difícil por ser una infección rebelde. Sin embargo, la práctica podológica y la eficiente utilización de antibióticos con propiedad queratolíticas, los cuales deben ser recetados por un podólogo, pueden erradicarlas.

 

Hongo en la uña de los pies

Las onicocriptosis o encarnación de uñas, que son muy dolorosas y pueden llegar a provocar diversas infecciones.

Uña Encarnada

La bromhidrosis, afección de la piel provocada por la descomposición de la sudoración, provocando un característico olor fétido.

El pie de atleta, cuyo nombre científico es tinea pedis o tiña de los pies. Una infección por hongos muy frecuente, en muchos casos bastante rebelde. Comienza generalmente en los espacios interdigitales, pero puede invadir un área más extensa. La piel afectada presenta un aspecto macerado y puede cursar con ampollas (vesículas).

Pie de Atleta

Los callos (helomas) son durezas (hiperqueratosis) en una zona superficial circunscrita, producidas por un traumatismo repetido, generalmente a causa de una prominencia ósea o un defecto del calzado.

 

Callos en los pies

La visita con un podólogo
Lo primero que hará el podólogo es una historia clínica: preguntará sobre enfermedades generales que tenga la persona en el momento o que haya tenido en el pasado, antecedentes quirúrgicos, alergias a medicamentos, medicación permanente que esté tomando, antecedentes podológicos, y motivo de consulta.

Existen numerosas enfermedades sistémicas que afectan al pie: la psoriasis (las uñas de los pies cambian de color, forma y dureza por lo que aparecen problemas a la hora de cortarlas.

¿A quién puede tratar un Podólogo?
Es aconsejable a todas las edades realizar un revisión anual de los pies aunque no haya ninguna molestia, simplemente para confirmar que todo está bien, aclarar dudas que se tengan sobre el cuidado de los pies, cuál es el calzado más adecuado o cualquier otra cuestión que se pueda presentar.
Siempre que duela un pie hay que acudir al podólogo : dependiendo de la edad puede tratarse de un problema diferente.
Los podólogos no tratan sólo a las personas mayores.
Un podólogo puede ayudar a personas de cualquier edad: en cada etapa de la vida se pueden presentar problemas diferentes.

En los recién nacidos y durante los primeros meses de vida comprueban que el crecimiento de las uñas sea normal y que no aparezcan problemas de encarnamiento.
En los niños el problema más habitual es el de los papilomas que se cogen en duchas o piscinas públicas y los problemas de pie cavo o plano.
Durante la adolescencia también son frecuentes las uñas encarnadas, los papilomas y las infecciones por hongos (pie de atleta).
En el adulto las patologías más habituales son:las durezas en las plantas de los pies.
los problemas por una sudoración excesiva.
infecciones por hongos o bacterias.
uñas encarnadas.
Pies planos o cavos que no se han tratado con anterioridad.
las fascitis plantares (dolores en el arco o en la zona de los talones de los pies).
Lesiones deportivas mal curadas que sobrecargan el pie en determinadas zonas y provocan dolores.
Pies cansados debido a algunos tipos de trabajos o actividades.

En los ancianos el calzado que se ha utilizado, los años de trabajo, los hábitos de vida saludables o no se reflejarán en la salud de los pies: se pierde la flexibilidad y el cuidado de los pies se vá haciendo más difícil. Las patologías más frecuentes serán:Las durezas, clavos y “ojos de gallo” entre los dedos debido al uso de calzado incorrecto durante la juventud.
Los juanetes, dedos en martillo, dedos en garra.
El aumento de presión en las plantas de los pies por pies planos o cavos que no se han tratado.

Tratamientos que puede proponer un podólogo
Generalmente los tratamientos que se proponen son conservadores,no agresivos y no duelen nada.
Se suele utilizar un instrumental muy variado que a veces puede asustar por sus dimensiones o sus formas (a veces punzante).
Quitar la piel dura de la planta de los pies o de los dedos no es doloroso ya que lo que se está quitando es piel muerta sin terminaciones nerviosas.
A veces incluso puede hacer cosquillas !
El tratamiento de las uñas encarnadas puede ser molesto. En ocasiones se puede utilizar un poco de frío o anestésico en crema para poder cortar la uña clavada.
Este tipo de tratamiento se suele realizar en una sola sesión y el alivio de los síntomas es inmediato.
En ocasiones se debe recurrir a la cirugía : uñas encarnadas, juanetes, dedos en martillo, dedos en garra….Las molestias en el postoperatorio dependerán de cada caso y de la técnica empleada aunque en todos los casos se sale andando por su propio pie.

 

 

 

Los pies son un elemento de alta complejidad, irremplazables en la marcha y en el equilibrio corporal ya que son fundamentales para cubrir las exigencias de nuestro apoyo y locomoción del día a día.
Los pies, como todos sabemos, son los encargados de realizar infinidad de movimientos complejos, con el fin de hacer la pisada, por lo que su cuidado y mantenimiento es imprescindible, sobre todo en la atención geriátrica.
Durante toda nuestra vida, sometemos a nuestros pies a continuos estímulos de presión por el peso del cuerpo, además de diversas alteraciones vasculares y articulares que se traducen con el tiempo en callosidades y deformidades de los dedos. Si a todo ello, le añadimos las enfermedades congénitas, el envejecimiento, el estrés, aparecen las alteraciones tanto dermatológicas como estructurales del pie. A ello nos referimos como el pie geriátrico.
Además, debemos sumarle los numerosos daños de diversos calzados que hemos usado en los pies a lo largo de toda una vida, sobre todo en el caso de la mujer con el uso de los tacones.
Los expertos señalan que esta patología es muy amplia, por lo que se sufre en más de una ocasión, más de una alteración en el pie.
Para que todas estas alteraciones no afecten a nuestra calidad de vida, debemos seguir unas pautas y recomendaciones para evitar las numerosas dolencias del pie geriátrico.
Tratamiento
Debemos destacar siempre la prevención, ya que una vez instaurada la patología es difícil llevar su tratamiento.
• Evitar ciertas posturas. Debemos apoyar el pie correctamente realizando una marcha adecuada.
• Realizar ejercicios físicos. Caminar de puntillas y/o en talones varias veces al día son algunas de las prácticas recomendadas.
• Calzado cómodo. Que sea flexible, ancho, holgado para que nos sintamos cómodos en la pisada. Evitar siempre los que sean de punteras cerradas y tacón alto.
• Correcta higiene. Un correcto lavado y secado del pie a diario, sobre todo en la zona interdigital, la que se encuentra entre los dedos.
• Cuidado de las uñas. Asistir a control podológico continuo para su supervisión.

En La Casa del Pie Ltda, contamos con el tratamiento para tratar el pie geriátrico.

Dermatomicosis ( Pie de Atleta)

Afección de la piel y ortejos del piel causada por hongos. Llamada también TINEA O TIÑA PEDIS, pie de atleta. Hay factores predisponentes como: Enfermedades vascular periférica, Diabetes, Inmunopatías, Hiperhidrosis, Andar descalzo en lugares públicos, calzado y calcetines inadecuados, entre otros. Los signos son: eritema (enrojecimiento), descamación, maceración, formación de ampollas o vesículas, aparición de fisuras o grietas, prurito (picazón), dolor, mal olor.

Tipos de Dermatomicosis:

INTERDIGITAL o INTERTRIGINOSAS: Hay descamación entre los dedos, picazón, fisura, dolor y ardor si hay grietas. Puede afectar uno o varios interdigitos y en ocasiones avanza y se extiende al dorso y planta del pie.

HIPERQUERATOSICA DESCAMATIVAS SECAS O TINEA EN MOCASÍN: Se presenta en forma de hiperqueratosis con o sin picazón a lo largo de la planta del pie y se extiende hasta los dedos con bordes definidos.

 

VESICULO AMPOLLOSA: Ampollas o vesículas en la planta, arco o empeine  del pie, con eritema frecuente o ardor.

TRATAMIENTO PODOLOGICO: Limpieza y resecado de zona afectada, aplicación e indicación de tratamiento antimicótico.

 

 

 

 

 

 

Ampollas lcp2

La importancia de un pedicure clínico

Pedicure clínico, una opción para cuidar tus pies


Pedicure Clínico -Servicio de La Casa del Pie Ltda

Además de limpiar tus pies, un pedicure clínico ayuda a detectar patologías como hongos, micosis, uñas encarnadas, pie de atleta, deformidades, fascitis plantar y callosidades debido a trastornos de la biomecánica del pie.Uno de los aspectos que la mujer costarricense cuida, además de las manos y la cabellera, es la presentación de los pies, por lo que no es de extrañar que acudan a los centros de belleza (semanal o quincenalmente) a darle “mantenimiento”.

En la actualidad, existen diversos centros especializados en  pedicure, en los que se higienizan y se les aplica color o diseños a las uñas, con el fin de que la persona pueda expresar su personalidad a través de los pies, además del cuidado . Sin embargo, existe otro tipo de pedicure, con el que más que embellecer, se busca que tus pies estén sanos.

Se trata del pedicure clínico, lo realizan personal capacitados en Podología, consiste en una evaluación de las uñas y los pies, piel, espacios interdigitales, superficie plantar y movilidad. “Este es realizado por pedicuras, que posteriormente procede a hacer una limpieza profunda de los pies,  corte profesional de las uñas, limpieza de canales ungueales, debridación de callosidades y células muertas; y finalmente, le terminamos con un relajante quiromasaje, que produce activación de la circulación sanguínea”

La diferencia entre el pedicure clínico y es que el que se realiza para embellecer los pies,  el personal que realiza el clínico está capacitado en el área de Podología y conoce de las patología más frecuentes de la uñas y los pies. Si detecta una anomalía o enfermedad le sugiere al paciente la visita con el Podiatra y/o Fisioterapeuta para su evaluación y tratamiento.

“Un pedicure clínico realizado frecuentemente, entre las 3 y las 4 semanas aproximadamente, disminuye el riesgo de las uñas encarnadas y mejora la resequedad y las callosidades. También la detección temprana de algunas enfermedades, como las neuropatías periféricas en diabéticos y posibles focos infecciosos”, los errores más comunes al hacer un pedicure es el desconocimiento de la técnica y la asepsia de los instrumentos a utilizar.“Es un procedimiento recomendable tanto para hombres como para mujeres, pues procura la buena higiene de los pies, que se traduce en calidad de vida. Y es que los pies son nuestra independencia, soportan todo el peso de nuestro cuerpo, merecen seriamente de nuestra atención”, concluye la especialista en podología.

Manten tus pies limpios e hidratados

Dentro de las medidas que debes tomar en cuenta para mantener los pies limpios e hidratados, hacerte, por lo menos, una vez al mes un pedicure clínico, usar cremas hidratantes todos los días, usar un  calzado cómodo y de buena calidad, y usar medias de adecuadas como las de fibra de bambú. Debemos concienciar sobre la importancia del cuidado de los pies, pues así evitaríamos mucha afecciones a nivel de las rodillas y columna lumbar; y hacen la biomecánica de los pies.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sudor en los pies

Sudar es necesario para que el organismo autorregule el calor excesivo del cuerpo. Las glándulas sudoríparas, que se encuentran por toda la piel, son las encargadas de expulsar las toxinas del sudor, concentradas mayormente en la frente, las palmas de las manos y en las plantas de los pies. Además de la regulación térmica, también el calor ambiental, la alimentación, el ejercicio físico o el estrés pueden provocar sudoración.

En caso de calor intenso, la sudoración se produce principalmente en la cara, mientras que en caso de excitación nerviosa, la transpiración comienza primero en las palmas de las manos y las plantas de los pies.

Cuándo el sudor de pies es excesivo e intenso puede tener una causa patológica. La hiperhidrosis es la producción de sudor en cantidades mayores a las requeridas para una regulación térmica normal. Se produce por un fallo del sistema nervioso simpático y puede ser generalizada o local. Suele aparecer sobre todo cuando el afectado tiene miedo, padece dolor o sufre estrés psicológico.

La sudoración. Sudar es una reacción natural y necesaria del organismo que sirve para regular la temperatura corporal. Existen situaciones que aumentan la producción de sudor como una patología, el estrés o hábitos de vida inadecuados. Repasa las siguientes recomendaciones para controlar y combatir una sudoración excesiva y olorosa.

La hiperhidrosis plantar y la bromohidrosis (olor de pies) suelen estar relacionados entre sí y son bastante frecuentes entre la población. Además, a menudo la sudoración excesiva en las plantas de los pies provoca infecciones por hongos o verrugas, a causa de la humedad en el calzado cerrado.

También otras patologías pueden producir una mayor traspiración plantar, como por ejemplo la diabetes, el estreñimiento o algunas enfermedades relacionadas con el hígado.

¿Por qué se produce el mal olor de pies?

El sudor por sí solo no tiene olor. Está compuesto de agua, cloruro sódico, urea y ácido úrico, microorganismos que al entrar en contacto con otras bacterias del ambiente se descomponen y producen el mal olor, especialmente en lugares húmedos y cálidos como puede ser el interior del zapato o el calcetín.

Las sustancias que forman el sudor provienen principalmente de la alimentación, pero también de la actividad celular y de la contaminación, entre otros. Así, la alimentación juega un papel importante en la regulación del sudor y en la disminución del olor.

Las infecciones por hongos también aumentan la sudoración de los pies y el mal olor. Tanto en verano, con el constante contacto del pie con el agua o en invierno, con el uso de zapatos cerrados y calcetines, los pies húmedos favorecen la proliferación de bacterias y hongos que desencadenan un olor desagradable y otros problemas como el pie de atleta. La humedad también puede acabar originando ampollas, maceración e irritación de la piel o infecciones.

¿Cómo se puede prevenir el sudor y olor de pies?

Para prevenir el sudor y olor de pies, o para mitigar sus incómodos efectos, es necesario, sobre todo, mantener una buena higiene diaria. Para ello, se debe lavar la zona cuidadosamente con agua y jabón varias veces al día y secar bien los dedos y todo el pie.

También es aconsejable utilizar calcetines o medias de tejidos naturales , que permitan la transpiración. Por el contrario, las fibras sintéticas no dejan ventilar bien el pie y el sudor se acumula provocando el mal olor.

Lo mismo sucede con el tipo de calzado. Es recomendable que el calzado no sea muy ajustado, que esté hecho de tejidos naturales y que tenga sistemas de ventilación que favorezcan la transpiración. Asimismo, es preferible evitar las suelas de goma y el uso de zapatillas deportivas a diario.

Tanto el calzado como los calcetines se deben cambiar diariamente, para que se ventilen y estén secos al contacto con los pies. Cada cierto tiempo es importante desinfectar el interior de los zapatos con algún fungicida, para evitar la formación de hongos.

Si estas recomendaciones no fueran suficientes para disminuir el sudor y el olor de pies, también existen productos específicos para controlar y regular el problema. En el mercado se pueden encontrar talcos, desodorantes y antitranspirantes con cloruro de aluminio para este fin. El podólogo también puede recomendar alguna fórmula magistral o tratamiento individualizado según cada caso.